En el Golfo de California la pesca ribereña es una actividad productiva muy importante para la economía de los habitantes de las comunidades costeras. Cerca de 30,000 pescadores producen una pesca anual de 110,000 toneladas, constituida de 75 recursos que abarcan varias especies de peces, crustáceos y moluscos. Un ejemplo de la actividad es que del 40 al 50% del camarón de mejor calidad del golfo es extraído por pescadores ribereños de Sonora.
   La mayor parte de estas pesquerías se llevan a cabo en embarcaciones (pangas) de menos de 7 mts. de largo, con motor fuera de borda y tripuladas por 1 a 3 pescadores. Según la época del año, a lo largo del golfo se encuentran de 9,000 a 18,000 pangas. Los aparejos de pesca utilizados son redes agalleras, palangres, atarrayas, líneas y trampas, entre otros. La pesca ribereña se caracteriza por ser eficiente tanto en capturas por unidad de esfuerzo, como en costos de operación.
    Esta diversidad de artes de pesca ha provocado que las poblaciones naturales de algunas de estas especies hayan disminuido hasta su "extinción comercial”. El poco conocimiento de aspectos ecológicos y socioeconómicos sobre las pesquerías ribereñas y el libre acceso, no ha permitido su aprovechamiento sustentable y control efectivo. En algunas zonas se han manifestado los efectos de la sobreexplotación de los recursos; los ejemplos más conocidos son el de la pesca ilegal de "totoaba" y la mortalidad incidental de “vaquita” en el Alto Golfo de California. Esta problemática influyó para que las autoridades federales declararan esta zona como reserva de la biosfera en junio de 1993, debido a que ambas especies son endémicas del golfo y se encuentran en peligro de extinción.

 
 
Ìu Îvw