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Las principales pesquerías
del Golfo de California son la de camarón y la de pelágicos
menores, que incluye varias especies de sardinas y anchovetas.
En el ámbito
nacional, estas pesquerías ocupan los primeros lugares en
la generación de divisas dentro de la actividad y en volumen
de capturas, respectivamente.
Durante la década de los 80’s, la pesquería
de la sardina del golfo fue responsable de más del 30% del
volumen total de peces en México. A principios de los 90`s
la población de sardina del Pacífico disminuyó
dramáticamente, ocasionando serios problemas a la economía
de Guaymas y Yavaros, Sonora.
De las 24 plantas de la industria sardinera de
Sonora, se encuentran en operación 16 y aunque ahora muestra
signos de recuperación,
existe incertidumbre sobre su futuro. Se desconoce el impacto que
la desaparición de la sardina Monterrey pueda ocasionar
en el ecosistema, así como la capacidad del mismo y de
muchas otras especies de ajustarse a las nuevas condiciones.
La pesquería de camarón del Golfo
de California tiene registrados 1,144 barcos (56% del total nacional),
150 procesadoras, y genera más de 30 mil empleos anualmente.
La producción
por temporada promedia las 18 mil toneladas métricas y
una derrama económica de más de 150 millones de
dólares15.
Si bien esta pesquería genera importantes
beneficios socioeconómicos,
también es importante resaltar sus impactos negativos sobre
el ecosistema, principalmente la pérdida de biodiversidad,
la alteración de la estructura de las comunidades de fondos
blandos; y el riesgo de extinción de especies longevas.
Estos problemas son la consecuencia del uso de redes de arrastre
de fondo, ya que junto con el camarón se capturan incidentalmente
a más de 200 especies de peces, crustáceos y
moluscos, en una proporción de 10 a uno con respecto
a la captura de camarón. Alrededor del 90% de la captura
incidental está
compuesta por peces cuyo peso es menor a 50 gr. y su longitud promedio
está en el rango de los 10 a 20 cm. Dado que carecen de
valor comercial, estos organismos son tirados por la borda con
pocas o nulas posibilidades de sobrevivir debido al daño
que sufren en el proceso de pesca y selección del camarón.
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